Él miraba por la ventana con esa mezcla de paciencia y frustración canina, esperando el momento exacto en que el cielo dijera “vale, ya puedes salir”.
Después de varios días de lluvia, Toby esperaba el momento para salir y poder disfrutar de los nuevos olores y de poder correr con el palo
Y cuando por fin dejó de llover, no caminó hacia la puerta: salió disparado como si hubiera estado acumulando energía durante todo ese tiempo.
Al llegar al parque a Toby se le notaba feliz.de una forma imposible de disimular: orejas levantadas, cola moviéndose sin control y esa expresión de pura ilusión que solo los perros pueden mostrar. Corrió de un lado a otro, saludó a sus lugares favoritos, y en cada paso parecía decir:¡Por fin!
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